En 1883, el volcán Krakatoa protagonizó una de las erupciones más violentas de la historia. Ubicado entre las islas de Java y Sumatra, en Indonesia, explotó con tal fuerza que el sonido se escuchó a más de 4,800 kilómetros de distancia. Fue tan potente que muchas personas pensaron que era un cañonazo o una explosión masiva.

La erupción no solo destruyó gran parte de la isla, sino que provocó enormes tsunamis de hasta 40 metros de altura que arrasaron costas cercanas, causando la muerte de más de 36,000 personas. La nube de ceniza y gas se elevó tan alto que oscureció el cielo durante días y alteró el clima global durante meses.

El impacto fue tan grande que incluso los atardeceres en distintas partes del mundo cambiaron de color, volviéndose más intensos y rojizos. La explosión del Krakatoa no solo fue una tragedia local, sino un evento que afectó a todo el planeta y que aún hoy se estudia como uno de los desastres naturales más impresionantes de la historia.

Keep Reading