En junio de 1816, los granjeros de Nueva Inglaterra se despertaron y encontraron sus cultivos cubiertos de nieve. No era una helada tardía. Durante los siguientes meses, junio, julio y agosto, el verano simplemente no llegó.

Las temperaturas se desplomaron. Las cosechas fallaron. Los precios del grano se cuadruplicaron. La gente comenzó a hablar del "año sin verano", sin saber que estaban viviendo una de las anomalías climáticas más extrañas de los últimos mil años.

Nadie en 1816 podía saber que la causa estaba a más de 15,000 kilómetros de distancia, en una isla de Indonesia, donde un año antes había explotado el volcán Tambora en lo que se convirtió en la erupción más grande de los últimos 10,000 años.

El monte Tambora había estado dormido durante siglos. En abril de 1815, comenzó una serie de erupciones que culminaron entre el 10 y el 15 de abril. La explosión final fue tan poderosa que se escuchó a 2,600 kilómetros de distancia. La columna de ceniza alcanzó los 43 kilómetros de altura.

Tambora liberó aproximadamente 60 millones de toneladas de dióxido de azufre a la estratosfera. Una vez allí, reaccionó con el agua atmosférica para formar partículas de aerosoles sulfatados que reflejan la luz solar de regreso al espacio. Estas partículas se distribuyeron por toda la atmósfera del planeta en cuestión de meses, formando un velo casi invisible que bloqueaba parcialmente la luz del sol.

El resultado: la temperatura global cayó aproximadamente 0.7 grados centígrados. Suficiente para alterar drásticamente los patrones climáticos.

Para mayo de 1816, las anomalías ya eran evidentes en Norteamérica. El 6 de junio, una tormenta de nieve cubrió Nueva Inglaterra. En Vermont y Maine, la nieve alcanzó 30 centímetros en algunos lugares. El cuatro de julio, considerado el inicio del verano, las temperaturas estaban por debajo del punto de congelación.

Las cosechas que sobrevivieron al frío de junio fueron devastadas por las heladas de agosto. Los precios del trigo se triplicaron. Familias emigraron al oeste, abandonando granjas que sus padres habían trabajado durante generaciones.

En Europa, las consecuencias fueron aún peores. El continente ya estaba debilitado por las guerras napoleónicas. La fallida cosecha de 1816 desencadenó la mayor hambruna que Europa occidental había experimentado en el siglo XIX. En Suiza, el gobierno declaró el estado de emergencia nacional.

Se estima que entre 100,000 y 200,000 personas murieron.

Ahora, aquí viene algo fascinante. En el verano de 1816, un grupo de jóvenes literatos planeó vacaciones en los Alpes suizos. Entre ellos: Lord Byron, Percy Shelley y una joven de 18 años llamada Mary Shelley.

El clima horrible los confinó dentro de una mansión durante días. Para entretenerse, Byron propuso un concurso: cada uno debía escribir una historia de terror.

De ese verano lluvioso causado por un volcán indonesio, nacieron dos obras que cambiarían la literatura para siempre: "El vampiro" de John Polidori y "Frankenstein" de Mary Shelley.

Una erupción volcánica al otro lado del mundo, un cambio climático global, y el nacimiento de la literatura de terror moderna. Todo conectado.

Si quieres conocer toda la historia detallada del año sin verano, aquí está el artículo completo.

¿Habías escuchado que Frankenstein nació de una anomalía climática?

Saludos y nos vemos en la próxima historia
30 Segundos de Ciencia

Keep Reading